Estos días azules y este sol de la infancia” (A. Machado)

Es el título que da vida a la novela, pero también es el último verso que escribió Antonio Machado antes de morir exiliado por la guerra en el pueblo costero francés de Colliure el veintidós de febrero de 1939. Lo hallaron en su bolsillo y pensaron que iba dirigido a “su diosa”, “Guiomar” como otros muchos anteriores.
Sí, Guiomar existió, y se llamaba Pilar de Valderrama. Durante muchos años se pensó que era una invención del poeta, pero la misma Pilar dejo escritos en 1979 donde cuenta la relación que tuvo con Machado.
De eso trata esta novela, de la historia de amor entre Antonio y su musa durante los años de la republica y de la guerra civil española, algo nada fácil, ya que Pilar estaba casada.
Nieves Herrero ha sabido plasmar en las páginas de esta novela toda la bondad y la ternura que tanto caracterizaba a Machado.
Es un libro con el que he disfrutado un montón, ya que admiro mucho al poeta.
Dentro de la novela nos podemos encontrar el círculo intelectual por el que se movían. Por ejemplo: Rafael Alberti, Pío Baroja, Concha Espina, Manuel Machado o Federico García Lorca.
También, fotos y cartas originales cedidas por la nieta de la protagonista, Alicia Viladomat, que gracias a ella podemos disfrutar de esta magnífica historia.

“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
Se hace camino al andar”
(A. Machado)

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