Sí, los españoles exiliados en el país galo fueron quienes comenzaron la Resistencia en aquella zona, pero al principio no tenían fusiles ni cualquier otro recurso porque todavía Francia no estaba ocupada por los alemanes. Constituyeron unidades propias y sabían utilizar muy bien el fusil porque habían llegado con experiencia de combate, pero tuvieron que esperar a la ocupación alemana a finales de 1942 para luchar, literalmente y con mucho coraje, contra el fascismo.

Se organizaron para hacer propaganda, escuchar Radio Londres, escribir alguna página en los periódicos contando cosas incendiarias sobre Franco y trabajaban sin descanso, sobre todo, en los pantanos y en las minas.

Los extensos bosques de Dordoña, en la región de Aquitania, guardan en silencio las huellas de los numerosos maquis españoles. La mayoría de ellos habían llegado a la región integrados en unidades de trabajo militarizadas, compuestas por exiliados acogidos en Francia en 1939, tras lo que se conoce como «la Retirada». Fueron internados en los numerosos campos de concentración diseminados por todo el país, en condiciones de gran miseria, y fueron incorporados, tras la amenaza oficial de ser repatriados a España, en las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE), creadas por el gobierno francés a través de un decreto-ley del 12 de Abril de 1939. Mediante éste, el Ministerio de Defensa obligaba a los extranjeros de entre 18 y 48 años que se beneficiaban de un derecho de asilo a ponerse a disposición del ejército francés como soldados, en campos militares previstos para la defensa nacional o en la industria del armamento.

Fueron muchos los hombres y las mujeres de nacionalidad española que participaron en la Liberación por toda Francia, aunque ellas son las olvidadas de entre los olvidados. El general De Gaulle, en su discurso final les dijo «Y ahora, volved a vuestras casas», aunque muchos de ellos no lo hicieron. Se quedaron allí, buscaron una profesión, tuvieron familia y trataron de llevar una vida «normal» tras todo lo vivido.

Son muchos los testimonios que ha recabado esta admirable autora, Evelyn Mesquida, en este fantástico y necesario libro. Muchas vidas truncadas por la guerra. Basta ponerle cara y nombre a la tragedia, conocer la Historia y valorar lo que se luchó para aprender de los errores del pasado y que estas barbaries NUNCA vuelvan a pasar. ¿O están ocurriendo ahora mismo a apenas unas horas de avión de distancia? Reflexiones que debemos hacernos y que son, por desgracia, más necesarias que nunca…

SINOPSIS:

La trágica y olvidada historia de los españoles que combatieron al enemigo nazi.

Tras la publicación de La Nueve, Evelyn Mesquida nos brinda la heroica y trágica historia de muchos de aquellos jóvenes republicanos españoles que, tras ser derrotados en la Guerra Civil, combatieron hazañosamente al enemigo nazi en la Resistencia francesa.

«Como los numerosos españoles que combatieron en el ejército francés y que lucharon en la Segunda Guerra Mundial, los refugiados que participaron en la Resistencia francesa también fueron olvidados en los libros de Historia. Allí estaban, sin embargo.» Desde que llegaron a Francia en 1939, la mayoría de ellos tuvo por hogar los barracones de los campos de concentración, las barracas de los campos de trabajo, las chozas y las cuevas en las montañas y en los bosques de todo el país. Esas eran sus moradas todavía cuando, en septiembre de 1944, desde la inquietud y la inconsciencia, el general De Gaulle les pidió que, tras las decisivas batallas que habían librado, volvieran a sus casas.

Número de páginas: 320 (formato físico)

Editorial: Ediciones B

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