Me gusta leer a Sonsoles Ónega porque considero que es capaz de describir fantásticamente bien las emociones de los personajes y esta obra no ha sido una excepción en cuanto a eso. Además, con la peculiaridad de haberme hecho revivir mi viaje a Lago di Como. ¡Una maravilla! 😍

Nuestros protagonistas son Costanza Mendiola y Mauro, quienes coinciden 20 años después de haberse amado en la adolescencia. Ella, fiscal de profesión pero ejerciendo ahora de abogada, se ha divorciado y ha perdido a su única hija. Él se ha convertido en cura y lucha por las contradicciones que siente en su fuero interno. Juntos, en esta historia de lucha y superación, nos demostrarán que no hay excusas ni impedimentos para quererse y disfrutar de una vida juntos. Y que, por supuesto, el amor todo lo puede.

Una historia que he disfrutado y que nos recuerda lo verdaderamente importante: aprovechar nuestro tiempo, que es limitado y finito, ante la necesidad de ser felices y no resignarnos a reprimir nuestras emociones.

SINOPSIS:

A veces las casualidades se hacen cómplices de los deseos. Costanza y Mauro llevaban media vida esperándose hasta que un encuentro imprevisto en la Gran Vía de Madrid volvió a unir sus destinos.

Costanza, recién separada de su marido, abogada en un prestigioso despacho, tenía entre manos la defensa de un importante banquero, una circunstancia que le absorbía todas las horas del día. Mauro, el padre Mauro, acababa de volver de Roma para acometer un trabajo encargado por el arzobispado de Madrid.

Pese a sus circunstancias y con todos los vientos en contra, resucita la historia de amor que Costanza y Mauro vivieron veinte años atrás. Ahora deberán decidir entre dejarse llevar por sus sentimientos o resignarse ante sus contradicciones.

Número de páginas: 352 (formato físico)

Editorial: Planeta

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