Tras mucho tiempo sin verse, Gabriel decide contactar con sus hermanas y reunir a toda la familia para celebrar el ochenta cumpleaños de su madre.
Sin embargo, viejos rencores que cada uno de ellos guarda en lo más profundo de su ser al recordar su niñez pondrán las cosas demasiado difíciles para el encuentro.

Por un lado, Aurora, la mujer de Gabriel, es la confidente de todos, y será a través de las conversaciones que se llevan a cabo entre cada personaje (Sonia, Andrea, Horacio, Gabriel y la madre) y ella, que el lector/la lectora conocerá la verdadera historia familiar y sus entresijos.

Por otro lado, muchos de los sucesos que se narran harán reflexionar sobre muchas problemáticas que son de total actualidad.

Se trata de la primera obra que leo de Luis Landero, de quien había escuchado muy buena crítica, y me ha gustado bastante. ¡Repetiré con el autor! 

SINOPSIS:

Tras mucho tiempo sin apenas verse ni tratarse, Gabriel decide llamar a sus hermanas y reunir a toda la familia para celebrar el 80 cumpleaños de la madre y tratar así de reparar los viejos rencores que cada cual guarda en su corazón, y que los han distanciado durante tantos años.

Aurora, dulce y ecuánime, la confidente de todos y la única que sabe hasta qué punto los demonios del pasado siguen tan vivos como siempre, trata de disuadirlo, porque teme que el intento de reconciliación agrave fatalmente los conflictos hasta ahora reprimidos.

Y, en efecto, la primera llamada de teléfono desata otras llamadas y conversaciones, inocentes al principio y cada vez más enconadas, y de ese modo iremos conociendo las vidas de Sonia, de Andrea, de Horacio, de Aurora, del propio Gabriel y de la madre, y con ellas la historia familiar, desde la infancia de los hijos hasta la actualidad.

Tal como temía Aurora, las antiguas querellas van reapareciendo como una lluvia fina que amenaza con formar un poderoso cauce al límite del desbordamiento. 

Número de páginas: 272 (formato físico)

Editorial: Tusquets

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