-«Las emociones no expresadas nunca mueren. Quedan enterradas en mi vida y emergen más adelante, de formas más desagradables»-

Sigmund Freud

Comencé este libro con las expectativas muy altas ya que había leído muy buenas críticas sobre él, que por supuesto son así, muy buenas; pero a mi no me ha parecido tan magnifico como me lo pintaban.

Es cierto que tiene un final apoteósico pero para mi gusto la trama se me ha hecho un poco lenta.

Como desde el principio sabes cuál es el desenlace lo único que te interesa es saber quien es el asesino, y que hable nuestra paciente; que hable y que cuente que pasó con el asesinato de Gabriel.

Unos cuantos personajes rodean esta trama; peculiares, abstractos, sibilinos, mentirosos…que hacen que vayas de uno a otro pensando quien es el asesino.

Alicia Berenson, una pintora de éxito, dispara cinco tiros en la cabeza de su marido, y no vuelve a hablar nunca más. Su negativa a emitir palabra alguna convierte una tragedia doméstica en un misterio que atrapa la imaginación de toda Inglaterra.

Theo Faber, un ambicioso psicoterapeuta forense obsesionado con el caso, está empeñado en desentrañar el misterio de lo que ocurrió aquella noche fatal y consigue una plaza en The Grove, la unidad de seguridad en el norte de Londres a la que Alicia fue enviada hace seis años y en la que sigue obstinada en su silencio. Pronto descubre que el mutismo de la paciente está mucho más enraizado de lo que pensaba. Pero, si al final hablara, ¿estaría dispuesto a escuchar la verdad?

Foto de Alex Michaelides sacada de Twitter

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