Tenía a esta escritora en mi interminable lista de libros y autores pendientes, desde hace años. Me decidí por éste porque es autoconclusivo.

El libro empieza muy bien, y lo coges con muchas ganas , ya que quieres saber rápido que pasó con la madre de la protagonista. Pero a medida que va narrando la historia, empieza a mezclar presente y pasado tantas veces, que llega un momento en el que no sabes donde estás.

No sé si en todos sus libros escribe de la misma manera, entrelazando mucho los tiempos y de forma tan descriptiva.

Eso ha sido, lo que ha hecho que este libro, que en principio me llamó la atención por su sinopsis, no me haya gustado tanto como pensaba. Y es una pena, porque la historia es muy buena.

Hacia el final del libro, pasa a una narración más rápida, lo cual se agradece, después de tanta descripción y de tantas idas y venidas en el tiempo. Con esto último, y el final, gana bastantes puntos.

Es una trama triste y a ratos dura. Os la recomiendo sólo por la historia que cuenta, no por la forma de narrarla.

Como dato sobre la autora, decir que es un pseudónimo. Y que no se sabe si es hombre o mujer quien lo escribe.

SINOPSIS

Una mañana una mujer mayor aparece ahogada en el mar, vestida solo con un sujetador de encaje.

Será Delia, su hija, quien tendrá que reconstruir la vieja historia que se esconde tras lo sucedido. En una frenética búsqueda que se debate entre la realidad y las tortuosas vías de la memoria, Delia recorre de nuevo Nápoles, su ciudad natal, reviviendo un pasado que se propuso olvidar, pero vuelve y duele.

Elena Ferrante nos atrapa entre calles hostiles y sofocantes, que huelen a café, a sudor, a momentos en que una mentira bien contada cambió el sentido de la vida de esa mujer que ahora solo ha dejado una prenda de encaje como testimonio de su rencor.

Dalia piensa, recuerda, busca, sabiendo muy bien que hay lazos entre madres e hijas que ni siquiera la muerte puede romper.

Número de páginas: 168.

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