Confusión es un thriller adictivo que te envuelve en una atmósfera de ansiedad, lo que hace que necesites seguir leyendo de forma compulsiva. Es un libro ideal para intercalar entre otros más densos.

Esta es la segunda publicación que leo de esta autora, y leeré cada nueva obra suya, porque me encanta como, con pocos personajes, consigue recrear ese ambiente tan asfixiante y opresivo.

Tiene publicados tres libros, Al cerrar la puerta, Confusión y Quédate conmigo. Este último, el único que me queda pendiente, lo leeré pronto, los otros dos me han encantado, son libros que te los bebes, como si tuvieras una sed insaciable.

El que os reseño hoy, Confusión, nos trae a una protagonista, Cass, que al volver de una fiesta, decide recortar por un atajo en el bosque en una noche de tormenta. En el camino se encuentra a una mujer parada dentro de su coche, ella para, por si necesita ayuda, pero como no da muestras de ello, continúa su camino, sin llegar a bajarse de su vehículo.

Al día siguiente, se entera de que esa mujer ha sido asesinada. A partir de aquí entra en una espiral de remordimientos y angustia, se siente culpable porque cree que la podía haber salvado, y para colmo, empieza a sufrir pérdidas de memoria, volviéndose paranoica.

Todo irá agravándose, hasta llegar a un desenlace que me ha sorprendido, por que me lo imaginaba por otros derroteros, cerrando muy bien la historia sin dejar ningún cabo suelto. Muy recomendable, os durará un suspiro.

  • Tapa blanda: 352 páginas
  • Editor: Alianza Editorial; Edición: edición (18 de enero de 2018)

Sinopsis:

Cass lo está pasando fatal desde la noche en que vio ese vehículo en la pista de tierra que atraviesa el bosque, en pleno aguacero, con una mujer al volante, la misma que fue asesinada.

Ha intentado olvidarse del crimen, ¿qué podría haber hecho ella para impedirlo?

Una carretera así, en un día de tormenta, es peligrosa. Su marido se pondría hecho una furia si supiera que incumplió su promesa de no volver a casa por ese atajo. Además, de haberse detenido a socorrerla, probablemente también ella habría resultado herida.

Pero, desde entonces, se le olvida todo: dónde ha dejado el coche, si se ha tomado las pastillas, el código de la alarma, por qué ha comprado un cochecito de bebé si no tiene hijos… Lo único que no consigue olvidar es a esa mujer, a la que podría haber salvado, ni ese insoportable y persistente remordimiento. Ni las llamadas anónimas que recibe, ni la sensación de que la vigilan…

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