En un apartado hotelito de montaña, el Michell’s Inn, se van presentando los huéspedes que vienen a pasar un fin de semana.

Unos van a relajarse, otros a una escapada romántica, o a intentar salvar su matrimonio, incluso hay quien va a tratar de escribir un libro.

Pronto los huéspedes se van conociendo y surgen las amistades, hasta que aparece al pie de las escaleras, el cuerpo sin vida de una de las muchachas.

Les pilla en medio de una terrible tormenta de nieve, nadie puede entrar ni salir, lo que significa que entre ellos hay un asesino.

A partir de aquí, emoción y suspense están servidos, no decae la trama en ningún momento del libro, al revés, es de esos libros que vas mirando con pena lo poco que queda para que acabe.

Algunas veces cuando lees tantas reseñas buenas de un libro te genera unas expectativas que a lo mejor luego el libro no cumple; no es este el caso, he leído muchísimas reseñas increíblemente buenas de la novela, y tengo que decir que ha cumplido todas mis expectativas con creces.

Agatha Christie estaría orgullosa de esta autora, con sus personajes tan bien construidos y esa forma de contar la historia que te engancha desde la primera página

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