Tierra de mujeres me ha sacudido el alma y me ha llevado a reflexionar sobre mis propias raíces, sobre la vida de las generaciones anteriores a mí en mi familia, que como las de cualquiera de nosotros/as, vivían del campo o de tareas muy ligadas a éste. Por esta razón pasa directo a los primeros puestos de mi top ten de este año. Y por esta misma razón, lo recomiendo encarecidamente, al igual que a mí me lo habían recomendado.

Recuerdo cuando mi abuelo materno me contaba que, trabajando como un mulo en los campos de Extremadura, y habiendo tenido tres hijas, quería un futuro «mejor» para ellas y un destino más afortunado que aquel otro, que depende de la cosecha, y a su vez, de las lluvias de la época. Por esa misma razón, tras emigrar a Italia, Suiza y Alemania por grandes temporadas, mi abuelo se debatía entre emigrar, por última vez, y en esta ocasión junto al resto de su familia, a Bilbao o a Valencia (siendo esta última ciudad la elegida, debido a su clima).

Sin embargo, ¿quién decide lo que es «mejor» y «peor»? Quizá seríamos ahora más felices criando gallinas o cerdos, comiendo los tomates de nuestro propio huerto y saliendo a pasear con nuestro ganado. Leyendo, tras la dura jornada, una buena novela bien cerquita de la candela o podando los árboles del campo mientras nos da el sol, el aire… Nunca lo sabremos.

De lo que no cabe duda, y así lo destaca la obra, es que, como siempre, en el mundo de la agricultura y la ganadería, también son las mujeres las grandes olvidadas. Y en tributo a ellas, nace este título. De ahí la historia de la autora. Y la mía. Y probablemente la tuya.

Aprendamos a valorar y a dignificar todo tipo de trabajos, coincidan o no con el nuestro. Aprendamos a reconocer el sacrificio de todas aquellas de las que nunca se habló. Luchemos por que sobrevivan en esta era, en la que no sabemos de dónde proceden los huevos y donde los tomates saben a plástico, esas manos desgastadas de tanto trabajar la tierra, ya sean de hombres o de mujeres, que de ambas hay 🙂

Os dejo con una reflexión que me ha encantado:

«Nuestro medio rural morirá si no sabemos transmitir a los que vienen su importancia y su cuidado. Y no sólo nuestro medio rural, sino toda la biodiversidad que vive en él, nuestros pueblos, nuestras costumbres, nuestras historias. Nuestra cultura, así, sin el adjetivo rural, porque es cultura y es de todos/as. Debemos aprender a mirar y a transmitir. Preguntar a nuestras abuelas, a nuestras madres. Dar importancia a nuestras historias y a nuestras aldeas. Preguntar, contar, escuchar, cuestionarse una y otra vez. Mirar más allá. Mancharse las manos de tierra. Dejar que los que vienen, los niños y las niñas del futuro, se manchen también. Se empapen de tierra y animales, de historias de sus mayores, darles la mano, que quieran visitar y habitar una casa llena de raíces y patrimonio que aún está por construirse.

Crear un vínculo y cuidarlo.

Esa es la única manera de que nuestro medio rural no desaparezca y siga existiendo».

SINOPSIS:

Hija y nieta de veterinarios, la última de varias generaciones vinculadas desde hace años a la tierra y a los animales, María Sánchez (Córdoba, 1989) es la primera mujer en su familia en dedicarse a un oficio desempeñado tradicionalmente por hombres.

Su día a día como veterinaria de campo pasa por recorrer España en una furgoneta y esquivar las miradas en un entorno predominantemente masculino como es el mundo rural. En este personalísimo ensayo, la escritora se propone servir de altavoz y dar espacio a todas las mujeres silenciadas en los campos españoles, a todas aquellas que tuvieron que renunciar a una educación y a una independencia para trabajar la tierra con las manos y cuidar de sus familias.

A partir de historias familiares, de reflexiones sobre ciencia y literatura fruto de sus lecturas y de algunos de los conflictos que asolan al medio rural en España (la despoblación y el olvido de los pueblos, la explotación de los recursos naturales, el incumplimiento de políticas ambientales o las condiciones laborales en el campo), Tierra de mujeres viene a llenar un hueco en el debate sobre feminismo y literatura rural. Busca, además, ofrecer una visión de la vida en campo realista, alejada de las postales bucólicas dadas desde las grandes ciudades, y subrayar el peligro de perder para siempre un conocimiento hasta ahora transmitido de generación en generación.

Número de páginas: 192 (formato físico)

Editorial: Seix Barral

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