Miles de mujeres y niñas se matan de hambre cada día. Hacen ejercicio de forma obsesiva y cuentan hasta las más superfluas calorías de cualquier cosa que se llevan a la boca. Además, las estadísticas reflejan que se ponen a dieta por primera vez antes de cumplir los 10 años. ¿Es esto lo que busca nuestra sociedad? ¿Hacernos esclavas de nuestra imagen?

Nos enseñan que la delgadez es sinónimo de belleza, poder y amor. Pero, de hecho, no lo es. La belleza no es algo que las mujeres deban ganarse; es algo que la gente es. El poder no se obtiene a base de parecerte a los demás; está en nuestro interior. El amor no es algo que la gente se gane obedeciendo; es un derecho de nacimiento de cada persona.

Está bien leer de vez en cuando ensayos que nos hagan reflexionar sobre todas estas cuestiones y sobre la industria que se genera en torno a nuestros cuerpos como forma de control de las mujeres.

También está bien que celebridades como @ashleygraham den el primer paso a la hora de mostrar sus cuerpos sin pudor, pese a no cumplir con el cánon de belleza estereotipado, demostrando así que, tal y como dice el título de Virgie Tovar , «tienes derecho a permanecer gorda».

SINOPSIS:

Del prólogo de Lucrecia Masson: Tovar se reclama gorda, y se vuelve así un cuerpo posible. Un cuerpo que se disfruta también, que abre posibilidades e imaginarios, donde el placer y el deseo tienen cabida. Nos habla desde su cuerpo grande, excesivo y generoso, comiendo pastelitos de colores y en coquetos bañadores. Se planta de manera firme contra una sociedad que estandariza y controla cuerpos y deseos, que define lo bello y lo sano.

Nuestra elegante señora brown desata el deseo, y en ese movimiento lo vuelve colectivo. Nos arroja en la cara que tenemos derecho a estar gordas y que el futuro no es mañana, que ser feliz puede empezar ya, y que es tarea para ahorita.

Número de páginas: 104 (formato físico)

Editorial: Melusina

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