Hace un año la madre de Anna decidió acabar con su vida de la misma forma que lo hizo su marido meses atrás, dejando a su hija sola y destrozada.

Ahora con una hija recién nacida, Anna echa de menos a su madre y a su padre y se pregunta que pudo pasarles por la cabeza para suicidarse y dejarla con esa pena y tristeza.

Su compañero y padre de su hija, ve como poco a poco Anna va entrando en un estado de nervios y tensión que le hacen sentir la presencia de su madre, y a dudar sobre su muerte, lo que pondrá en peligro su futuro.

Murray, un policía retirado que presta sus servicios de forma voluntaria en la comisaria, se interesa por el caso y decide investigar por su cuenta, lo que al principio parece un caso claro de suicidio, se complica poco a poco hasta el terrible desenlace.

Me ha gustado mucho, se lee casi del tirón, al principio es un poco lenta y llorosa por la perdida de la madre, y por lo obvio que te parece lo que está pasando, pero conforme avanzas en la lectura se va complicando la trama hasta que no sabes por donde va a salir la autora.

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