El libro más especial de todos los que he leído este año es este, sin lugar a dudas. Lo compré en mi visita al campo de concentración de Mauthausen, hace un par de días, por ser el único libro disponible en lengua española (una auténtica vergüenza, por cierto).

En él se incluyen testimonios en primera persona y se cuenta la dura realidad a la que los republicanos españoles, entre otros, tuvieron que hacer frente, siendo así víctimas por partida doble del fascismo, tanto en su propio país como en suelo europeo.

Por los muros de Mauthausen pasaron más de 7500 españoles. Venían de luchar contra Hitler junto a los soldados franceses. Venían de pasar hambre y miseria en los campos de refugiados. Venían de perder una guerra civil…Tras ser capturados por las tropas alemanas, el ministro franquista, Serrano Suñer, les arrebató incluso su patria. Para los franquistas no eran ni españoles. Los nazis tenían carta blanca para hacer con ellos lo que quisieran…

Con el tiempo, el campo de exterminio nazi de Mauthausen se ha convertido en un centro de peregrinaje de los supervivientes y sus familiares, quienes cada mes de mayo se reúnen allí para recordar a sus víctimas.

Finalmente, el 6 de mayo de 1962, se erigió el monumento a los presos españoles, gracias a los fondos conseguidos mediante una subscripción popular. En el centro del mismo, la madre (que encarna la libertad) sostiene a su hijo herido.

Puede sonar escabroso y espeluznante. Sin duda, lo es. Sin embargo, parafraseando a quien fuera que dijese lo siguiente: «El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla», de ahí que sea completamente necesario conocerla.

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