¡Hola queridos lectores!

Hoy vengo a desgranar el último libro que leí en 2018.

Hacía muchos años que no me asomaba a una biografía, no es el género que más me atrae, pero en cuanto supe de la existencia de este sabía que lo iba a leer.

En un principio Michelle Obama no necesita mucha presentación, pero solo en un principio. Todo el mundo sabe que fue la primera mujer negra en ocupar el “puesto” de primera dama de Estados Unidos, la mujer del primer presidente negro de ese mismo país y la persona que ha impulsado el proyecto del huerto en la Casa Blanca.

Pero después de leer su historia, y además leerla con calma y aprendiendo mucho, creo que es una mujer que debe de ser recordada por mucho más, y que es mil veces más interesante de lo que parece.

A lo largo de la lectura de este libro he vuelto a una costumbre que tenía algo olvidada, subrayar con lápiz lo que me parece interesante, y ya os adelanto que podría estar horas leyendo frases que me han gustado, que me han inspirado y que me han hecho acercarme a una mujer valiente, decidida, enamorada y ante todo profesional.

Michelle es una mujer trabajadora hasta la médula. Una mujer que desde bien pequeña comprendía lo complicado que iba a ser su despegue en un lugar mayoritariamente de hombres y además de piel blanca. En una ciudad como Chicago y sin tener tampoco unos recursos ilimitados supo hacerle frente a los retos que se le presentaban y tuvo sus metas claras desde el principio, aunque ninguna de ellas fue convertirse en la primera dama de la primera potencia mundial, eso ya fue una conjunción de factores a los que hizo frente como ella y su marido creyeron era la mejor manera.

Esta vez esta reseña va a tener una estructura diferente, he decidido compartir con vosotros los fragmentos o frases que ya os he adelantado que he ido subrayando (aunque me dejo algunos que son muchos). Y al final haré mi propia reflexión y os pediré que, en los comentarios, me pongáis lo que a vosotros os parece.

  • – “Todavía desconozco muchas cosas sobre EEUU, sobre la vida y sobre lo que me depara el futuro, pero me conozco a mí misma. Mi padre, Fraser, me enseñó a trabajar duro, a reírme a menudo ya  cumplir mi palabra. Mi madre, Marian, me enseñó a pensar por mí misma ya utilizar mi voz. Juntos me ayudaron a reconocer el valor de nuestra historia, incluso cuando no es hermosa o perfecta o es más real de lo que te gustaría. Tu historia es lo que tienes y lo que siempre tendrás. Es algo que debes hacer tuyo.”
  • – “Ahora comprendo que incluso un matrimonio feliz puede ser agotador, que es un contrato que debe renovarse una y otra vez, discreta y calladamente, o incluso a solas.”
  • -“Barak era la primera persona que conocía en Sidley que había pasado tiempo en las barberías, los restaurantes de carne asada y las parroquias de los predicadores negros del South Side. Antes de matricularse en la universidad había trabajado como organizador comunitario, cobrando doce mil dólares al año de una entidad sin ánimo de lucro que unía a una coalición de iglesias.”
  • -Esta frase la escribió en su diario: “Reconozco el valor de que los individuos tenga sus propios intereses, ambiciones y sueños, pero no creo que una persona deba perseguir sus sueños a expensas de la pareja.”
  • Cuando habla de cuando empezaron con sus tratamientos de fertilidad: “Ya empezaba a intuir que los sacrificios me corresponderían más a mí que a él. En las semanas siguientes él se ocuparía de sus asuntos como de costumbre mientras yo iría a realizarme ecografías a diario para comprobar el desarrollo de los óvulos. A él no le extraerían sangre. No tendría que cancelar reuniones para que le examinaran el cuello del útero.”
  • – “Me pareció raro y triste recibir una crítica tan dura de otra profesional, una persona que no se había molestado en conocerme, y no obstante, intentaba contar mi historia de la manera más cínica.”
  • Con respecto a su manera de hablar en los mítines: “La manera más fácil de despreciar la voz de una mujer es presentarla como una gruñona. Nadie parecía criticar a Barak por ser demasiado serio o no sonreír lo suficiente.”
  • – “He aprendido que es más difícil odiar en las distancias cortas”
  • -“Descubrí que el presidente electo dispone de una partida de los fondos federales por valor de cien mil dólares para ayudarlo con la mudanza y la redecoración, pero Barak insistió en que lo pagáramos de nuestro bolsillo, utilizando lo que habíamos ahorrado gracias a los derechos de autor de su libro.”
  • -“Dejé claro al personal doméstico que nuestras niñas se harían la cama todas las mañanas, igual que en Chicago. También dije a Malia y a Sasha que actuaran como siempre: que fuesen educadas y amables y no pidieran nada que no necesitasen o que pudieran conseguir por si mismas”.
  • -“Evidentemente todas las dificultades eran relativas. Sabía que mis hijas estaban creciendo con más ventajas y abundancia que la mayoría de las familias podían siquiera imaginar. Tenían un hogar precioso, comida abundante en la mesa y adultos entregados a su alrededor. Volqué todo lo que tenía en ellas y su desarrollo, pero como primera dama era consciente también de que tenía una obligación más amplia. Sentía que debía más a los niños en general, y a las niñas en particular.”
  • -“No soy experta en política, así que no intentaré analizar los resultados. Tampoco haré conjeturas de quién fue responsable o sobre si fue injusto. Solo lamento que no acudiera más gente a votar. Y siempre me preguntaré qué llevó a tantas personas, en especial mujeres, a rechazar a una candidata de una cualificación excepcional y en vez de ello escoger a un misógino como presidente. Fuera como fuese, en aquel momento tocaba apechugar con los resultados.”
  • – “Muchos nos pasamos la existencia ocultando nuestro origen, avergonzados o temerosos cuando no encajamos del todo en un ideal preestablecido. Desde pequeños nos bombardean con mensajes que nos aseguran que sólo existe una manera de ser estadounidenses y que si tenemos la piel oscura y las caderas anchas, si no experimentamos el amor de un modo determinado, si hablamos otro idioma o venimos de otro país, entonces Estados Unidos no es para nosotros. Hasta que alguien se atreva a contar el relato de otra manera.”

MIS CONCLUSIONES O SENSACIONES AL TERMINAR SU LIBRO.

Después de leer este libro con calma, sin necesidad de querer que se terminase, tengo la sensación de que esta mujer es más cercana de lo que parece. La relación con su marido es de amor, respeto y admiración mutua, e incluso si han tenido problemas han pedido ayuda, cosa que en esta sociedad de hoy en día está estigmatizado cuando no debería ser así.

Creo que tiene un profundo amor a sus raíces, a su familia y a su trabajo.

Tuvo voz y agenda de verdad en los ocho años que pasó en La Casa Blanca y consiguió cosas por si misma que han ayudado a más gente de la que parece. Hizo una buena labor como primera dama más allá de elegir la vajilla, los vestidos que ponerse o la decoración de navidad. Y fue crítica con lo que creía que debía serlo.

Con un carácter fuerte y una visión de futuro clara supo amortizar los medios de los que disponía y crear beneficios sociales sobre todo con los niños.

Aparte de todo esto que parece más intenso y profundo os aseguro que el libro tiene partes cómicas, los Obama tienen buen humor, tiene relatos de cosas mucho más personales y familiares y, además, incluye una selección de fotos en el centro que, aunque algunas son por todos conocidas, otras van a sorprenderos.

Muchas gracias si has llegado hasta aquí abajo.

Y si lo has hecho te agradecería un comentario en la reseña para saber lo que te ha parecido.

¡Hasta la próxima!

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