Mi año de descanso y relajación era una obra que tenía pendiente desde hace tiempo y, pese a la sinopsis tan atractiva que presenta, me ha parecido, en general, una novela extraña a la par que original.

Al principio, he conectado fácilmente con la protagonista. He entendido su apatía por esta sociedad tan consumista, superficial e individualista en la que vivimos. Sin embargo, he de reconocer que, al final, me ha cansado un poco su poco entusiasmo, su redención ante la vida y sus pocas ganas de mejorar.

Me suelen gustar las novelas con partes diferenciadas muy marcadas y esta, a mí entender, es del todo lineal. Es la típica que sucede sin apenas sobresaltos y que trata de mostrar al lector la rutina en sí a lo largo de toda su lectura. El final, además, me ha descolocado a más no poder… 

SINOPSIS:

En Mi año de descanso y relajación, Ottessa Moshfegh hace de Manhattan el epicentro de una civilización, la del año 2000, dominada por la apatía. Como una oscura bella durmiente, la narradora de esta novela decide encerrarse durante un año en su piso de una de las zonas más exclusivas de Nueva York, asistida por una herencia ingente y por una gran cantidad de fármacos, para dedicarse a dormir y ver películas de Whoopi Goldberg y Harrison Ford. El inicio de un siglo supuestamente trepidante encuentra a nuestra protagonista durmiendo en el sofá con la tele encendida. Con mucho cinismo, series, películas comerciales y narcóticos, y a costa de cortar todo vínculo humano, cualquiera puede sobrellevar esta vida. Ahora bien, ¿lo que queremos es sobrellevarla?

Número de páginas: 256 (formato físico)

Editorial: Alfaguara

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