La lucha por la igualdad empieza en tu casa.

Asumir que nosotras llevamos toda la carga mental, y que esto es un problema, es el primer paso para buscar una solución colectiva. Este libro pretende ayudar a tomar conciencia de esa carga, a través de la propia experiencia de la autora, la periodista Samanta Villar. A su voz se unen las de amigas que le han prestado sus testimonios y los consejos que han proporcionado varias profesionales.

Nadie sabe qué significa realmente «conciliar», no hay un conocimiento en torno a ello que se transmita de generación en generación. Es algo que vamos construyendo y que nos permite sobrevivir día a día con todo, unas veces mejor y otras peor.

Las actividades relacionadas con lo doméstico no son productivas, por lo que hacerlas no supone ningún prestigio: a nadie le sube el ego limpiar el polvo. Los hombres deben dejar de pensar en «echan una mano» para convertirse en coproductores de su propio hogar, no en ayudantes. Deben de estar tan presentes como la mujer en estas actividades domésticas, y compartir las responsabilidades por igual.

La autora nos recuerda en todo momento que ella es una privilegiada. Ya ha conseguido acuerdos con la cadena y la productora para que su trabajo se adapte a su nuevo estilo de vida: la crianza. Algo casi imposible en nuestro país, donde la mayoría de mujeres, en su trabajo, encuentran siempre el perenne techo de cristal. Donde la fórmula que se repite es en la que el hombre trabaja jornada completa y la mujer debe trabajar media para ocuparse de los niños.

Un libro muy recomendable, que disfrutarás mucho y que Samanta hace muy ameno, aunque, por desgracia, sigue siendo muy necesario en nuestros días.

SINOPSIS:

Hace un año, estaba en Málaga grabando un reportaje cuando recibí la peor llamada de mi vida. Mi hijo Damià acababa de entrar en quirófano. Tardé doce horas en poder llegar a Barcelona y tenerlo entre mis brazos. Cuando llegué, ya había tomado la decisión: no quería estar nunca más separada de mis hijos siendo tan pequeños. ¿Un padre hubiera tomado la misma decisión que yo?»

La declaración de Hacienda, la reunión de padres, la lista de la compra, llamar al seguro, la colada… La carga mental es el síndrome de las mujeres que viven abrumadas por el cúmulo de responsabilidades de su vida cotidiana. Porque, mal que nos pese, la lucha por la igualdad en el ámbito profesional no ha ido pareja a un reparto equilibrado de las tareas del hogar. El resultado: mujeres que viven con el doble peso de su vida laboral y familiar.

El libro aborda este problema dándole visibilidad y asumiendo un hecho inequívoco: que la conciliación no existe. Son historias cotidianas las que conforman el libro, protagonizadas por madres desbordadas cuya vida se ha convertido en un juego de equilibrismos imposibles. Porque, como dice Samanta, «hemos asumido como naturales comportamientos y tareas que no lo son, y darles el apellido de carga mental es una manera de reconocer que algo tenemos que cambiar nosotras si queremos sentirnos liberadas.

Número de páginas: 256 (formato físico)

Editorial: Planeta

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