Hacia la belleza es la primera obra que leo del autor. No obstante, pese a su ritmo lento y delicado, me ha gustado mucho, pues invita a saborearla pacientemente y a descubrir los entresijos que oculta.

El protagonista, Antoine, es una persona que cualquiera catalogaría como «rara», introvertida y poco sociable para con los demás. Y es que, este profesor de Bellas Artes, prefiere adorar los retratos de su autor favorito, Modigliani, en vez de entablar conversaciones banales con desconocidos, compañeros de trabajo, pareja, etc. Será, entre otras razones, por este motivo, que al lector le sorprenderá tanto que sea tan valiente como para romper drásticamente con su rutina y sus hábitos adquiridos para darle a su vida un giro de 180º.

Una obra que, llegando al final, a medida que descubres los sucesos ocurridos y que motivan tal cambio en el protagonista, te encogerá el corazón irremediablemente y que, además, en muchas ocasiones, logrará que empatices enormemente con ellos/as.

Sin duda, una historia de luces y sombras que disfrutarás mucho.

SINOPSIS:

Antoine Duris es profesor en la Academia de Bellas Artes de Lyon, pero, de un día para otro, decide dejarlo todo para convertirse en un guarda del Museo de Orsay; en concreto, de la sala que alberga el retrato de Jeanne Hebuterne, de Modigliani. Mathilde, su jefa en el museo, se encuentra tan perpleja como atraída por su extraña personalidad y el enigma de su vida. Algo terrible le ha sucedido, pero ¿qué? De momento, para sobrevivir, Antoine solo ha encontrado un remedio: dirigirse hacia la belleza.

Con ecos de la comedia romántica que lo consagró entre los lectores, La delicadeza, y también de la extraordinaria proeza literaria de Charlotte, ganadora del Premio Renaudot y el Renaudot des Lycéens), Hacia la belleza es una novela al mismo tiempo luminosa y oscura, llena de momentos y frases memorables, que nos invita a acercarnos, nosotros también, a la belleza.

Número de páginas: 208 (formato físico)

Editorial: Alfaguara

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