El vientre vacío, de Noemí López Trujillo, ¡qué lectura tan necesaria! 
Como una buena conversación con un grupo de amigas, nos hace reflexionar sobre la maternidad impuesta, la que (no) nos apetece o la que (no) nos podemos permitir por la gran inseguridad que nos acecha.

Con trabajos basura, poca estabilidad económica y/o laboral, y, en general, la precarización de nuestras vidas, a la mayoría de las mujeres les toca sacrificar algo. O bien, aquellas que consiguen triunfar en el ámbito laboral, deciden por estos motivos postergarla; o bien, quienes no la hayan conseguido con anterioridad pero deciden ser madres, difícilmente volverán al mercado laboral, viéndose abocadas, en gran parte, a la crianza y al trabajo del hogar.

Además, sea como sea, legislan para prohibir que podamos decidir sobre nuestro propio cuerpo y nos echan la culpa de que los nacimientos sean mínimos, dando lugar al envejecimiento de la población y a la imposibilidad de mantener el actual sistema de pensiones.

Una valiosísima crítica al sistema y a lo que las mujeres han de soportar, especialmente, en relación al mundo de la maternidad.

SINOPSIS:

La capacidad de predecir cómo serán nuestras propias vidas no existe porque la precariedad ha dinamitado la posibilidad de visualizar nuestro futuro. Las dinámicas se han configurado para que todo dure poco: compra lo que vas a cenar hoy, ya veremos qué comes mañana; quizá en un mes no tengas trabajo; en un año acaba el alquiler de tu piso.

La incertidumbre que ha generado la crisis ha hecho tambalear no solo nuestras expectativas, sino también nuestras certezas más primitivas, aquellas que pensé que siempre se mantendrían incluso cuando no tuviese nada material a lo que aferrarme: un hijo, por ejemplo.

Un panorama en el solo se permite el pensamiento cortoplacista, la pura supervivencia. Un escenario donde plantearse tener hijos da pánico. Pero no tenerlos, cuando lo deseas tanto, también.

Número de páginas: 128 (formato físico)

Editorial: Capitán Swing

Comparte:
error