Me decanté por este libro porque me llamó la atención el título. Me pareció que iba a ser algo distinto a lo que leo habitualmente, y así ha sido.

Sin leer la sinopsis, lo empecé. Pasé de no entender nada, de perder el hilo, de estar descentrada, a no parar de leer.

Muchos personajes, los cuales son bastante peculiares, van confeccionando una historia de amistad muy bonita y también un poco triste.

La historia tiene como eje central, la superstición de todo un pueblo, con respecto a un drama final. Siempre que Selma sueña con un okapi, alguien muere en el pueblo. Y claro está, esta vez no iba a ser menos.

Lo recomiendo porque se sale de lo normal, por sus personajes tan dispares y sobre todo por como la amistad, es la gran protagonista en esta historia.

SINOPSIS

Todo el mundo en Westerwald sabe que Selma tiene un don especial: cuando sueña con un okapi alguien fallece en veinticuatro horas.

El día que se hace realidad la premonición que todos temen, las verdades acalladas y las cartas iniciadas con nunca y siempre comienzan a circular, y su sueño cambia irreversiblemente las vidas de Luise, su nieta; de Martin, el niño levantador de pesas; del óptico enamorado; de la triste Marlies e, incluso, la de un peculiar monje budista.

Número de páginas: 376

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