El libro comienza cuando en la comisaría de un pueblo perdido de Australia se tienen que enfrentar a una situación anómala. Dos personas se presentan diciendo: «mi nombre es Gabriel, un hombre llamado Heath ha intentado matarme, quiere que sea su victima 55». «Mi nombre es Heath y un hombre llamado Gabriel ha intentado matarme, quiere que sea su victima 55».

El sargento Chandler tiene que decidir a quien de los dos cree, quien de los dos es el verdadero culpable y quien la victima; teniendo en cuenta que los dos cuentan la misma historia de como llegó y como lo atrapó el asesino.

Para complicarlo todo, acude al pueblo el equipo del jefe de Chandler, Mich, con el que había tenido una gran amistad hace tiempo, pero no se sabe porqué, ahora se llevan mal, y se hace cargo del caso.

Todo se complica cuando se escapa uno de los dos hombres y tienen que hacer una carrera contra reloj para encontrarlo antes de que haya mas victimas.

Largo, pesado, lento repetitivo, no puedo entender porqué pierde tanto tiempo en plasmar las peleas y discusiones absurdas y sin sentido entre los dos policías, unas peleas que yo pensaba que tendrían una explicación mas adelante, pero el autor no te explica nada.

La verdad es que lo empecé con muchas ganas porque la trama tiene buena pinta, pero ha sido una gran decepción, se me ha hecho eterno.

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