Cuando me llegó el libro, me enamoró la edición, ya que es preciosa.

La historia de los protagonistas empieza de una forma bastante inusual. Van a compartir cama, pero en horarios distintos. Lo cual quiere decir que nunca deberían llegar a conocerse ni verse en persona. Van sabiendo de los gustos del otro, a través de los objetos personales de cada uno que hay en el piso.

Llega un momento en el que empiezan a comunicarse a través de notas y así se van conociendo poco a poco.

Tiene muchos puntos de humor, aunque de fondo hay unos cuantos problemas que tienen a los protagonistas en un sin vivir. La autora los entremezcla de una forma en la que el libro no resulta para nada dramático.

Es una novela sencilla y bastante ágil, con un final predecible, pero no por eso dejan de pasar cosas en todo el libro.

SINÓPSIS

Tiffy Moore necesita un piso barato, y con urgencia. Leon Twomey trabaja de noche y anda escaso de dinero.

Sus amigos piensan que están locos pero es la solución ideal: Leon usa la cama mientras Tiffy está en la oficina durante el día y ella dispone del apartamento el resto del tiempo.

Y su modo de comunicarse mediante notas es divertido y parece funcionar de maravilla para resolver las vitales cuestiones de quién se ha acabado la mantequilla y si la tapa del váter debería estar subida o bajada.

Claro que si a eso se añaden exnovios obsesivos, clientes exigentes, hermanos encarcelados por error y, lo más importante, el hecho de que aún no se conocen, Tiffy y Leon están a punto de descubrir que lograr la convivencia perfecta no es fácil.

Y que convertirse en amigos puede ser solo el principio…

NÚMERO DE PÁGINAS: 496

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