Editorial: Espasa

Número de páginas: 336

Hoy mi pequeña colaboración para el blog es sobre la primera novela de la conocida periodista y escritora Carme Chaparro. Leí No soy un monstruo hace ya unos meses y es de esos thrillers que te atrapan de principio a fin.

Sinopsis de la editorial:

Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro.

Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos.

Porque lo que hace Carme Chaparro en No soy un monstruo, su primera novela, es llevar al límite a sus personajes y a sus lectores. Y ni ellos ni nosotros saldremos indemnes de esta prueba. Compruébenlo.

Opinión personal:

La inspectora Ana Arén es la encargada de resolver el caso del secuestro de Kike, un niño que desaparece sin dejar rastro en un centro comercial. El secuestro parece poder atribuirse a Slenderman, que ya secuestró en circunstancias similares a otro niño dos años atrás y cuyo caso no llegó a cerrarse. Para ello, contará con el apoyo de sus amigos Joan e Inés.

No soy un monstruo tiene todos los ingredientes que me atrapan cuando de una novela negra se trata. En primer lugar, la autora crea habilmente un contexto sombrío y melancólico para su trama que acompaña a los personajes a lo largo de la lectura. Además, es un libro adictivo. Sus capítulos cortos con finales llenos de suspense hacen que no puedas parar de leer. Recuerdo que lo terminé a las 04:20 de una madrugada de junio porque me resultaba imposible separarme de sus páginas.

Sus personajes están perfectamente definidos. Las cuidadosas descripciones de sus vivencias y de sus caracteres reflejan a la perfección su personalidad actual y nos los hace totalmente cercanos. Me ha gustado especialmente el personaje de la abuela octogenaria, de lo más entrañable y peculiar.

Finalmente, sus giros inesperados hacen que no sea nada predecible lo cual, en mi opinión, hace ganar mucho a un buen thriller.

No he tenido ocasión de leer La química del odio, segunda novela de Carme Chaparro en el que Ana Arén seguirá enfrentándose a nuevos casos, pero después de las buenas sensaciones que me dejó su primer libro no tardaré en hacerlo.

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