Editorial: Libros del Asteroide

Número de páginas: 250 

Sinopsis de la editorial: Jordi Viassolo consigue un trabajo de becario –temporal y mal pagado– en una agencia de detectives de Barcelona. La misión que le encargan es simple: mantener el despacho abierto durante el verano sin meterse en líos. Todo cambia cuando aparece un cliente desesperado asegurando que su mujer ha desaparecido. Se trata de una investigación aparentemente sencilla, perfecta para que el tímido e inexperto Viassolo comience a foguearse en la calle. Sin embargo, el caso se complica y el aprendiz de detective deberá alejarse de la burbuja en la que ha vivido como estudiante y empezar a poner en práctica lo que hasta ahora solo conocía de oídas.

Eduard Palomares recoge el legado del género negro barcelonés para darle una sacudida y adaptarlo a la realidad del siglo XXI: contratos basura, alquileres por las nubes, turismo masivo… El autor convierte así el crimen en una excusa para retratar con lenguaje fresco y directo una Barcelona que evoluciona a un ritmo vertiginoso, la mayor parte de las veces a pesar de sus vecinos. Una novela que es negra, pero también luminosa.

Opinión personal

No cerramos en agosto, de Eduard Palomares es el último libro que he leído, y ha sido una buena lectura. Dinámica, fresca e incluso divertida, y con un lenguaje directo e irónico que me ha mantenido enganchada desde el principio.

Me ha sorprendido que su ambientación se aleje de las descripciones oscuras y melancólicas que suelen caracterizar a la novela negra, mostrándonos una Barcelona veraniega, cálida y rebosante de actividad durante casi toda la trama. 

Me han gustado especialmente sus personajes. El joven Jordi, inseguro pero astuto, y Recansens, con su carácter peculiar, se alejan también del prototipo de detectives a los que me tiene acostumbrada este género. 

Además, a pesar de su aparente sencillez, la historia toca problemas muy actuales como la precariedad laboral o la especulación inmobiliaria. 

La recomiendo totalmente.

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