Qué ganas tenía de leer este segundo libro de esta gran escritora para mi.

El libro está basado en distintos lugares de España y eso es que me encanta porque te hace transportarte allí ya que son lugares muy visitados. En cuanto a como ella escribe no me puede gustar mas. En definitiva un libro espectacular al que recomiendo a mucha gente, tanto si los gusta el misterio y suspense como no.

A medida que iba avanzando leyendo iba queriendo saber mas de la historia y llegaba algunos momentos en el que pensaba que ya había llegado al final , pero no , el libro seguía con mas intriga y mas ganas.

Me ha dado pena despedirme de estos personajes y no sé si esta autora volverá a poner un tercer libro a la lista de pendientes.

Ha habido momentos en los que te adentras tanto en el libro que te llegas a sentir hasta protagonista de ello.

Un día tórrido de verano la inspectora Elena Blanco, al frente de la Brigada de Análisis de Casos, irrumpe en la vivienda de una familia de clase media y llega hasta la habitación del hijo adolescente. En la pantalla de su ordenador se confirma lo que temían: el chico está viendo una sesión snuff en directo en la que dos encapuchados torturan a una chica. Impotentes, presencian cómo el sádico espectáculo continúa hasta la muerte de la víctima de la que, de momento, no conocen el nombre. ¿Cuántas antes que ella habrán caído en manos de la Red Púrpura?

La BAC ha estado investigando a esta siniestra organización desde que salió a relucir en el caso de «la novia gitana». Durante meses ha recopilado información de este grupo que trafica con vídeos de violencia extrema en la Deep Web, la cara oculta de la Red. Y a lo largo de todo este tiempo, Elena Blanco ha mantenido en secreto, incluso para su compañero el subinspector Zárate, su mayor descubrimiento y temor: que la desaparición de su hijo Lucas cuando no era más que un niño pueda estar relacionada con esa trama macabra.


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