Desde que me he convertido en una “Lectora Cotorra” leo mucho más.

Quizás por el pique sano que tenemos entra todas, quizás porque entre todas nos recomendamos libros y conozco muchos más o quizás porque por fin he encontrado personas con las que hablar de lo que voy leyendo y eso me anima mucho.

Este del que hoy os hablo es un libro corto e intenso. Y si lo pienso detenidamente, exceptuando La Peregrina, del que ya os hablaré en unos días, mis últimas lecturas han sido libros con esas características.

No es una novela tipo ladrillo con miles de páginas, no, es una historia que en alrededor de 200 páginas nos enseña cómo Jimena, la protagonista consigue,después de mucho tiempo encerrada en una vida que no le gusta, abrirse al mundo y hacer lo que lleva años queriendo.

Lo primero de todo os dejo la sinopsis para que sepáis de qué va esta historia:

Jimena está casada, bien casada como diría su madre, tiene dos hijos adolescentes, una buena posición social y no pasa apuros económicos, pero no es eso lo que ella quiere y después de ya demasiados años viviendo la vida que otros creen que quiere decide que se acabó.

Un hecho traumático para ella, y que le remueve algo por dentro, destapa su mente y la impulsa a hacerlo que lleva deseando toda su vida. Se va.

Mis impresiones:

He de reconocer que nada más empezar a leerla pensé: “Otra de amor de las típicas”, pero no, si es de sentimientos y entre ellos aparece el amor, pero no es de las típicas.

Jimena nos habla como si de verdad la estuviésemos escuchando y nos hubiésemos convertido en su madre, con lo que se siente como un relato cercano, incluso como hablar con una amiga. De hecho hay en ciertos momentos en los que me he quedado con ganas de hacerle algunas preguntas…

La historia es una mezcla de lo cotidiano con la búsqueda de que esto sea sorprendente. De la necesidad de Jimena de ser escuchada de verdad se desprende una angustia palpable en ella, con lo que entendemos que tome algunas de sus decisiones.

Cuando una de sus amiga muere, y por la manera en la que lo hace, Jimena dice basta y comienza el viaje que la lleva a reencontrarse consigo misma y con sentimientos que creía muertos.  De hecho hay con quien se siente más unida estando tan lejos.

Con una narrativa ligera, sin pretensiones y muy directa, todo va ocurriendo sin prisa pero sin pausa. Conocemos a los personajes secundarios en el momento perfecto y complementan a Jimena de un modo que encajan a la perfección.

Y, sin revelar nada exacto os digo que tiene un final que no me esperaba para nada y que me ha dejado con la boca abierta.

A lo largo de la historia yo misma he tenido sentimientos encontrados, he derramado algunas lágrimas, al final sobre todo, e incluso me he sentido molesta y enfadada con algunos de los personajes o con las situaciones.

Por último decir, si no ha quedado suficientemente claro, que os recomiendo leerla.Se lee muy rápido, es ligera, aunque no os guste leer mucho a esta le vais a pillar el punto enseguida, si esta temática os atrae.

Y recordad que está muy bien ser convencional, pero sólo si eso es lo que tú quieres ser.

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