¿Estigma o la fuerza invencible de las mujeres?

Entre novela y novela me gusta intercalar lecturas diferentes (ensayos de temática más científica, etc.) y esta vez le ha tocado el turno a un ensayo feminista de lo más interesante: la persecución de las brujas y cómo nos hablan de nuestro mundo, que a través de metáforas y comparaciones, entenderemos que no ha cambiado tanto y que todavía queda mucho por hacer en materia de feminismo.

Estas persecuciones ilustran, entre otras cosas, el empecinamiento de las sociedades a la hora de encontrar un chivo expiatorio para todos sus males y encerrarse en una espiral de irracionalidad inaccesible a toda argumentación sensata, llegando a justificar incluso la violencia física sobre la mujer. Entre las acusadas, se encontraban una gran mayoría de solteras y viudas, es decir, todas aquellas que no estaban subordinadas a un hombre. En aquella época se privaba a las mujeres de ocupar un puesto de trabajo, eran expulsadas de los gremios, etc. por lo que la mujer sola sufría una «presión económica insostenible». Y fue a partir de ahí que las mujeres reprimieron ciertos comportamientos y ciertas maneras de ser.

En nuestros días, la mujer soltera, la mujer que decide no tener hijos, la mujer que decide no tintarse el pelo y dejar las canas adornar su pelo, lucir el paso de los años en su piel o simplemente reconocer su edad, la que decide no depilarse y un larguísimo etcétera, encarna la independencia femenina bajo su forma más visible, la más evidente. Esto la convierte en una figura aborrecible para los más reaccionarios, pero también intimida a un buen número de mujeres.

Si, además, contamos con la forma en que son educadas la mayor parte de las niñas, no hay nada que las anime a creer en su propia fuerza, en sus propios recursos, a cultivar y a valorar su autonomía.

En definitiva, por supuesto que «somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar» y aquí estamos, de nuevo, para encender la hoguera 🙂

SINOPSIS:

Brujas es un libro cautivador e indispensable, en el que la autora hace de la brujería una grandiosa metáfora feminista.

Mona Chollet reflexiona, en este brillante ensayo, sobre la herencia patriarcal en el pensamiento europeo, desde la caza de brujas hasta la actualidad.

Este libro explora tres estereotipos de mujer y el proceso que condujo a su estigmatización, así como lo que queda en la actualidad de esa visión, tanto en nuestros prejuicios como en nuestras representaciones: la mujer independiente, puesto que viudas y solteras fueron especial mente perseguidas; la mujer sin hijos, puesto que la época de las persecuciones señaló el fin de la tolerancia hacia las que pretendían controlar su fertilidad; y la mujer mayor, convertida desde entonces en objeto de aversión.

Número de páginas: 264 (formato físico)

Editorial: Ediciones B

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