Muchas ganas tenía de que saliera el tercer libro de este autor. Los dos libros anteriores a este me encantaron y me engancharon mucho. Este libro vuelve a ser la protagonista la inspectora Erika Foster en la cual hace un trabajo espectacular!!

Un libro que engancha desde la primera página que comienzas a leer. Trata sobre el misterio y suspense de una muerte de hace muchos años de una chica llamada Jessica la cual tienen que saber quien la mató. Mientras que vas leyendo empiezas a sospechar de todos los personajes , el final es sorprendente y no te lo esperas hasta las últimas páginas.

Yo doy un consejo a vosotros lectores y a los que me leéis y es que no os fieis de nadie, parece chocante lo que digo pero es una reflexión que yo me hago muchas veces y es cierta. De la única persona que os podéis fiar es de vosotros mismos y no siempre 😉

SINOPSIS

La detective Erika Foster recibe un aviso de que la clave para resolver un importante caso de narcóticos está escondida en una cantera abandonada en las afueras de Londres, por lo que ordena que sea registrada. Allí, entre el lodo espeso, encuentran un alijo de droga, pero también lo que parece ser el esqueleto de un niño pequeño. Los restos se identifican como los de Jessica Collins, de siete años, la chica desaparecida que copó los titulares hace veintiséis años. Mientras Erika trata de juntar las nuevas pruebas con las antiguas, también indaga más sobre el pasado de la familia Collins y se pone en contacto con la principal detective del caso en aquella época, Amanda Baker, una mujer atormentada por el fracaso de no haber encontrado a Jessica Collins en su momento. Pero alguien guarda terribles secretos. Alguien que no quiere que este caso sea resuelto y que hará todo lo que esté en sus manos para evitar que Erika descubra la verdad.

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